Hoy se celebra el Día del Niño en diferentes partes del mundo y desde Nación Pix quisimos hacer un especial para compartirte los videojuegos qué jugábamos cuándo éramos niños. ¡Le compartimos esta nota a ti y al niño que llevas por dentro!

Arturo (@nacionpix)

Pokémon Yellow (Game Boy Color – 1998)

Pokémon Yellow Game Boy Color

El segundo videojuego que pude considerar como mío fue Pokémon Yellow para el Game Boy Color. Recuerdo perfectamente cuando un pariente mío me hizo favor de traerme el juego después de un viaje que había realizado al otro lado de la frontera y sin duda alguna, el juego terminó por marcar mi infancia y vida.

Contar con la compañía de Pikachu en un viaje épico en el momento donde el anime japonés dominaba el mundo, era algo tan fantástico que te hacía sentir en los zapatos de Ash durante la duración de tus baterías AA en la portátil de Nintendo. El primer enfrentamiento con el equipo Rocket es, a manera personal, el recuerdo en un videojuego que más me ha marcado al día de hoy (únicamente igualado con las batallas finales de Pokémon Silver/Gold y Zelda: Ocarina of Time).

El juego como tal era fantástico, un mundo gigante lleno de retos y desafíos como son los líderes de gimnasio, desmantelar una oscura organización y ser el mejor entrenador de la región Kanto. Encima de todo, el sistema mostraba su esquema de rejugabilidad bajo la misión de capturarlos a todos una vez finalizado nuestro camino a la cima. Si a esto le sumamos el regreso de la convivencia con otros niños para cambiar y pelear con sus respectivos Game Boy y un soundtrack que al día de hoy sigue siendo remasterizado y orquestado infinitas veces en YouTube, no hay razón alguna que me aleje de regresar a ser niño hoy, prender mi Game Boy (Nintendo 3DS con la Virtual Console) y una vez más, saludar a Pikachu y compañía.

Pokémon Yellow Intro

Jorge Iván (@jorgeivanislas)

Warcraft II: Tides of Darkness (PC – 1995)

Warcraft II: Tides of Darkness

Como anécdota, aún recuerdo la primera vez que jugué Warcraft 2 en el lejano año de 1997. Más de 20 años han pasado ya y jamás voy a olvidar mi inicio como gamer. Mi papá había traído una computadora (pues él trabajaba en sistemas entonces era indispensable tener una en el hogar) y un tío le trajo una copia del juego directamente de Estados Unidos. A mi papá le encantaba jugar, pero no tenía tiempo así que un día le pregunté qué era lo que hacía y me enseñó.

A mí me daba miedo tocar la computadora, ¿qué tal si la rompía? Pero inmediatamente le agarré el modo al juego, a la computadora y cuando menos me di cuenta ya prendía la computadora, jugaba y guardaba mis juegos en disquetes de 3 1/2. Mi papá me empezó a decir “Pentium” pues le recordaba a los “veloces” procesadores de la época. Lamentablemente mi padre después se arrepentiría de su decisión pues yo podía jugar hasta 18 horas seguidas en la computadora sin parar, ¡a los 6 años! Aunque ahora puedo decir que, sin videojuegos, no sería quien soy ahora.

A los 3 años yo me quede enamorado de los videojuegos, y aunque después jugaría muchas otras cosas, me enamoraría de Halo y de Age of Empires y a últimas llegaría el amor de mi vida League Of Legends. Pero si de algo estoy seguro es que jamás olvidaré al juego que me enseñó todo, Warcraft 2. Le agradezco a sus desarrolladores todo y a mi padre que nunca dejó de creer en mí y me enseñó a ser un gamer desde la cuna.

Warcraft II: Tides of Darkness

José (@yndemix)

Super Mario Bros. 3 (Nintendo Entertainment System – 1988)

Super Mario Bros 3 boxart

Sin duda alguna, los videojuegos en general marcaron mi infancia. Aún me recuerdo de pequeño encendiendo mi NES para disfrutar de Mario Bros.; si tuviera que decir que videojuego marcó ese lugar lo ocuparía Super Mario Bros 3.

Su banda sonora, sus escenarios con temáticas diferentes, los power-up y la dificultad que tenía, eran cosas que me cautivaban. Siempre dejaba la pantalla de inicio pensando que era el comienzo de una gran obra de teatro, donde se sube el telón y empieza una gran aventura.

Recuerdo cuando me era imposible pasar el primer boss que te enfrentas en el primer castillo y mi hermano mayor me hizo el favor de pasarlo, compadecido de tanto verme frustrado de intentar pasarlo. Luego yo continúo mi aventura y muero en el siguiente nivel cuando me doy cuenta que solo me quedaba una vida y que el juego me lanza la pantalla de “Game Over”; me puse a llorar porque pensé que tenía que repetir el castillo de nuevo y esta vez sin ayuda de mi hermano.

Super Mario Bros 3 marcó mi infancia y el lazo entre mi hermano y yo, haciéndome saber que, aunque las batallas sean difíciles, siempre tendrás a alguien a tu lado que te apoye y te ayude.

Super Mario Bros 3 Intro

Mariem (@superladyspock)

The Legend of Zelda: Ocarina of Time (Nintendo 64 – 1998)

Zelda Ocarina of Time boxart

¿Cómo empezar? Aproximadamente hace 13 años, desde muy tempana edad, me interesé por el mundo de los videojuegos; quizás no fui una niña normal, pero gracias a eso descubrí el fantástico mundo que albergan los videojuegos.

A la edad de 4 años empecé a ver como mis primos jugaban con su Nintendo 64, por la corta edad que tenía me era difícil sostener un control y jamás en mi vida me hubiera imaginado todo el tiempo que le terminaría dedicando al gaming. A la edad de 6 años mis primos me cedieron su Nintendo 64 con el famoso The Legend of Zelda: Ocarina of Time, ese juego lo considero muy importante dentro de mi vida pues no tan solo fue el primer juego que acabe (con la ayuda de mis primos y mi padre) pero también fue el juego con el que decidí que los videojuegos jugarían un papel muy importante en mi vida.

Siempre quise (y hasta la fecha sueño con conocer) a Link que es mi personaje favorito de videojuegos. ¡Y sí! A pesar de que lo único que dice es “¡HYAA!” me parece un personaje que se conecta conmigo y dentro de eso, la historia de ese título de la saga de Zelda me envuelve una y otra vez de tal manera que puedo sentirme dentro de ese juego. El cambio de ser niño a adulto fue algo impactante para mí y el ver a la princesa Zelda me emocionaba muchísimo pero no tanto como defenderla y salvar el reino de Hyrule.

The Legend of Zelda: Ocarina of Time influyó mucho en mi manera de ver el mundo y de apreciar sus momentos y personas. La música es única y recuerdo que mi padre me regaló el soundtrack del juego el cual escuchaba en una grabadora y me hacía sentir muy feliz; hasta la fecha escucho ese soundtrack y alegra en cualquier momento mis días.

Otro buen recuerdo que me dejó este juego durante mi infancia fue el colorear imágenes y posters del juego que me imprimían; me sentía diferente ante todas las demás chicas del colegio, sentía que no tenía por qué estar en bobada por un artista juvenil del momento si no que estaba enamorada de Link…y hasta la fecha sigue estando en mi lista de mis amores platónicos ficticios.

Gracias a este videojuego he conocido muchas personas que han formado parte de mi vida, he ido (todas las veces) a los conciertos sinfónicos de Zelda, conocí a los productores de la orquesta (he podido charlar con ellos 2 veces), me tomé una foto y platiqué con Lin Kovacs (cosplayer de Nintendo) y sobre todo, me ha dejado una excelente experiencia de vida luchar y no rendirme ante los problemas. Me gusta pensar en lo que haría Link si estuviera en mi lugar y la respuesta es la misma: lo que el haría es luchar por el bien de todos y no dejar que el mal gane.

The Legend of Zelda: Ocarina of Time lo he pasado más de 25 veces y lo he jugado para Nintendo 64, para la consola virtual de Wii, consola virtual de Wii U y Nintendo 3DS. Lo podré jugar mil de veces y el mismo sentimiento de la primera vez que lo termine se repite y no puedo evitar llorar cada vez que lo recuerdo.

Zelda Ocarina of Time

Después de abrir algunos de nuestros recuerdos más longevos como jugadores, es tu turno de contarnos qué jugabas cuando eras niño. Y si eres todavía joven y nos estás visitando, cuéntanos cuáles videojuegos disfrutas y qué títulos son imperdibles en tu biblioteca virtual.

Día del Niño Nación Pix

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